lunes, marzo 19, 2007

Diario Íntimo de un Condenado capítulo 40

La mate porque era mía… (Feminismo)

¡Soy feminista!, ya lo habrán notado. Más próximo a los postulados de Simone de Beauvoir que a los de Flora Tristán, eso si pero, y ¿quien no? Quiero decir que cualquier hombre (no hablo ahora de homínidos, mamíferos superiores, animales, machos… ya habrá tiempo para eso) que conozca la vida de esta gabacha, por fuerza habrá de enamorarse de su forma de vivir y, desear que el resto de los entes femeninos del mundo se le parezcan en ello.

Estaría bien (no se si a tiempo) que vuecencias pusiesen a disposición de los que nada saben de esa enorme hembra, que murió hace poco más de veinte años, algunos de los libros que escribió: La Invitada, La Sangre de Los Otros (y sobre todo los autobiográficos), Memorias de una Joven de Buena Familia, Final de Cuentas, sin olvidar la más conocida y estudiada: El Segundo Sexo, un profundo análisis histórico y social sobre el sometimiento de la mujer, hecho desde un pensamiento existencialista, por una mujer que nunca lo admitió.

Ayer, muchos de los más de setenta mil integrantes de la Guardia Civil, estaban contentos porque el Gobierno había (por fin) mandado publicar algunos decretos ley que, entre otras cosas vienen a decir que “son militares pero, cuando actúan como cuerpo policial hay que tratarles como cuerpo policial” y por lo tanto no se les puede “arrestar” por pertenecer a asociaciones profesionales. Uno de ellos (de mi quinta… por las canas) dijo: “este cambio se viene fraguando hace tiempo pero empezó a tener posibilidades cuando las mujeres empezaron a entrar en el cuerpo”.

Otro feminista, pesé yo (que en ese asunto puedo pensar sin ser fusilado provisionalmente). Pero, después de la sonrisa que indudablemente se dibujó en mi cara dije (a veces hablo solo) algo así como: “así me gusta, con dos cojones. En estas ocasiones uno tiene que decir lo que piensa, aunque te tires un mes o dos escuchando los habituales chascarrillos vengativos de una buena parte de tus compañeros, machistas”.

Soy de los que creen que, en las pruebas de ingreso a la “Benemérita” o a la Policía Nacional, no deberían hacerse diferencias en las pruebas físicas ni en la estatura; lo correcto sería: salen a concurso 1400 plazas, pues al estilo Salomón; 700 para mujeres y 700 para hombres y que ganen los mejores. Eso de aplicar cuotas no me gusta nada porque siempre es más fácil hacer trampas; con este método se garantizaría que entrasen el mismo número de machos y hembras porque… somos diferentes (gracias a los dioses) y eso de la igualdad es una solemne bobada y además, mentira.

Por cierto, me resulta muy curioso que tantas asociaciones de lesbianas lleven el nombre de Simone, que fue una mujer heterosexual (o, como mucho bisexual), que vivió siempre (hasta la muerte de él) “al lado” del filósofo y compañero de trabajo Jean Paul Sartre. Es evidente que se identificaba con su pensamiento; yo también pero, no puedo ser lesbiana aunque me gustaría; vuestras paternidades disculpen la sinceridad.

A. V. de B.


1 comentario:

  1. Pues aquí no estoy yo de acuerdo. Realmente para que hubiese igualdad yo creo que no debería de haber X plazas para mujeres y X plazas para hombres. Simplemente... salen 1400 plazas que se presente quien quiera y que gane quien las pase (ya sean hombres o mujeres)

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